Nuestra vida, la de todos nosotros y en cada uno de sus días, está llena de acontecimientos sorprendentes. De coincidencias extraordinarias, de accidentes felices y desgraciados, de relaciones imprevistas, de circunstancias insospechadas. Pero, casi siempre, al ser de baja intensidad, nos pasan desapercibidas inmersas en lo que llamamos la rutina diaria. De las importantes nos solemos dar cuenta, nos dejan desconcertados y buscamos rápidamente una explicación o, al menos, un nombre que nos ayude a integrarlas en el mundo al que estamos acostumbrados. El Azar, el Destino, los milagros…Pero a las pequeñas, incluso en el hipotético caso de que lleguemos a percibirlas, las despachamos con un “suele pasar”. Pero muchas de ellas son extraordinarias, únicas.